Poetas con Luz AmbienteManuel Mejía

Poetas con Luz Ambiente, Manuel Mejía

“Las cualidades de la poesía para mí ante todo está en el embellecimiento del lenguaje, valiéndose el poeta de artificios o procedimientos a su alcance para lograrlo, dependiendo de si trabaja en verso o en prosa…”

Volver a coincidir con Manuel Mejía al cabo de muchos años, ha sido todo un descubrimiento del paisano que no conocía. Coincidimos en la inauguración de una exposición que allá por 2001 colgué en el Museo Elisa Cendrero -creo que fue la última o penúltima antes de cerrarlo- y escribió unas poesías sobre la exposición “21 EN EL XXI”.

Escucharlo es retrotraerse a un tiempo del que he oído hablar, pero no lo he vivido. Me hablaba de su infancia, en la que en sus labores agrícolas siempre iba acompañado “de un lápiz y un libretilla”, de “una arquilla” -arca- ,en la que guardaba toda “su obra literaria”, cuando iba de quintería… material que perdería con motivo de la venta de su casa.

La luz que resultó del día, hora y sobre todo localización fue una luz suave clásica, como la de su poesía.

Esta sesión me resultó curiosa debido a la localización en la que efectué la mayoría del shooting de Manuel, en la Puerta de Toledo, prácticamente debajo de su “piedra clave”; allí se sienta de manera contemplativa a ver pasar la vida y a tomar apuntes de lo que a su alrededor se encuentra, para escribir posteriormente sobre “lo que sea”.

El resultado de esta elección es agradable en todos los sentidos… en un día caluroso como resultó ser el de la sesión. El aire que pasa por la puerta en sombra, es un aire que nos aleja del calor que hacía esa tarde y como calidad de luz, proporciona una luz suave que hace más agradable un retrato, supuesto que los “malos gestos” debido a la dureza de la luz, a veces son inevitables.

Manuel Mejía ©Pepe J Galanes

Manuel Mejía

Las cualidades de la poesía para mí ante todo está en el embellecimiento del lenguaje, valiéndose el poeta de artificios o procedimientos a su alcance para lograrlo, dependiendo de si trabaja en verso o en prosa, dado que si lo hace en verso debe cuidar al máximo la cadencia, ya que ésta es lo primordial en el verso (pues si no hay cadencia, no hay verso y si no hay verso, malamente puede haber un poema, dado que éste se escribe exclusivamente con versos), podrá  haber poesía en el trabajo escrito, pero nunca un poema y menos tratándose de las estrofas consagradas (clásicas), en las que la cadencia es requisito indispensable, el cual yo respeto al máximo.

El que se llame poeta debe leer mucho a los clásicos, que son  los que marcan la pauta, especialmente los del Siglo de Oro, que por desgracia  se van dejando atrás a bastante distancia, hoy  actualmente se escribe mucho que dicen ser poesía, aunque a mi humilde juicio habría que discutirlo pausadamente, pues están cambiando tanto las formas, que en muchos casos casi se te escapa, cuesta distinguir en lo que aparece escrito, dado que los preceptos y los cánones hay quienes dicen que están oxidados y se deben pasar por alto, cosa que yo no estoy de acuerdo, a la escritura tanto en prosa como en verso se le debe dar el trato correcto y no dejarse llevar por este libertarismo acentuado que palpita por todo los confines del planeta, perjudicial a mi juicio para el desarrollo de una buena literatura y especialmente una buena poesía.

 

Manuel Mejía Sánchez-Cambronero   “BARRALES”.

SUGERENCIA

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario