Poetas con Luz Ambiente, Felipe Serrano
“Estaba dentro de mí y no lo sabía, quizá no la escuchaba, pero apareció de repente y la abracé con todas mis fuerzas, como si la vida me fuera en ello”.
Felipe es un poeta tardío; consecuencia de su baja laboral en 2017 empieza a escribir, en la actualidad son cuatro libros de poesía con los que cuenta.
Tomando 2017 como referencia para su iniciación en la poesía, mi opinión es la con la que comienzo; después de la charla no tengo tan claro que sea un poeta tardío.
Sin tratar de establecer comparación alguna y sin tener nada que ver, en tiempos y edades, se me vino a la cabeza Miguel Hernández allá en su tierra de Orihuela. Tuvo que conocer a Ramón Sijé para comenzar a publicar . Es el azar o que tenía que ser así, una editorial italiana –Pluriversum Edizioni– ve su trabajo poético y le ofrece publicar lo poemas que empezaba a mostrar en redes. Dudo que la poesía le “visitase” a tan tardía edad, la cuestión era otra. Mucho trabajo en el campo desde pequeño, “ya a la vuelta con su padre, a lomos de su mula en la que volvían los dos”, lo escuchaba cantar, cantaor de flamenco con una gran relación con artistas del género, le apasionaban las letras.
Se marchó a Madrid y se casó joven, tuvo que criar los hijos, pagar el piso, pluriempleo… el tiempo pasó demasiado deprisa, se deceleró en 2017 cuando fue capaz de ver que la poesía la llevaba dentro y solo tenía que darle salida. Una persona con esa sensibilidad, es imposible que le apareciese tan tarde… la llevaba escondida.
Elegimos una mesa del casino en Villarrubia de los Ojos para tomar un café y charlar. ¿Para que desplazarse a otro espacio?, de todos es sabido mi predilección por las luces de ventana. Allí mismo encontré la luz y el rincón en la que Felipe me hablaba de su vida, y allí mismo entendí que era el espacio ideal para hacer su retrato.
Felipe Serrano
Estaba dentro de mí y no lo sabía, quizá no la escuchaba, pero apareció de repente y la abracé con todas mis fuerzas, como si la vida me fuera en ello. Recordé momentos amargos y tristes y asomó la melancolía, el desamor, la debilidad del espíritu y algunos momentos pasados alegres que llevo en mi corazón villarrubiero.
Estaba dentro esperando el momento oportuno. Floreció un día de abril tras una gestación quincuagésima. La abracé: perfumada, tierna… La modelo de formas en continuo movimiento. Hay veces que es un río, un pájaro, un niño asustado, una mujer viuda que se arrodilla en el camposanto, un viejito solo, una sala de espera de un gélido hospital… Pero en mis viajes oníricos fluye con libertad, vivo las aventuras que muchos no se atreven, y en mis sueños vivo de verdad. Persigo sirenas, desafío al Kraken y no conozco el miedo.
Estaba dentro de mi pobre corazón pero no era para mí. La Poesía se dona con fuerza, hay muchas personas que se sienten muy solas. Existen muchos poetas y muchas poetisas que no saben del tesoro que encierran, aunque sí que saben escuchar.
Llevo el dolor a los hombros y en las costillas como el que lleva el zurrón con el almuerzo; escribo para vuestro dolor y se calma el alma mía abatida.
Estaba dentro de mi corazón, desde que Joaquín el de Mosquito me regaló el romance Pena y alegría del amor, de Rafael de León, y después llegaron los más admirados poetas desde su gloria para alimentar mi espíritu más tarde, y ya no estoy tan solo, ya no tengo miedo y albergo menos dolor porque amo a todo el mundo y he matado a los convólvulos de la amargura y de la tristeza que devoraban mis entrañas, y muy adentro llevo esta poesía, aunque más de una vez, he llegado a pensar que soy como un espectro que viaja en libertad algunas noches y me reúno con Bécquer, Byron, Lorca, Machado, Alcaide, la Generación decapitada… Y se me va la vida.


Felipe Serrano










