Poetas con Luz AmbienteAntonio Ruiz López de Lerma

Poetas con Luz Ambiente, Antonio Ruiz López de Lerma

De nuevo como si una constante se tratara, que diría un matemático como Antonio Ruiz López de Lerma, si no es una constante, si que es un elemento muy común. El hecho que es la primera vez que nos vemos, y tratamos en persona, al igual que otros tantos poetas participantes en el proyecto.

Pasado ese primer momento, y aunque Antonio es de gesto serio, no fue hándicap alguno para que la sesión se desarrollase por cauces muy parecidos a las demás sesiones, además con un café por medio que resultó del primer ambiente que eligió… una cafetería de principio. Mientras transcurría la charla, una servilleta de papel le servía como cuaderno para sus notas y atrezzo para los primeros retratos.

Dentro de la charla, me llamó la atención su comentario sobre como empezó a escribir… fue su maestro -no recuerdo su nombre- el que le dijo que “el poeta Juan Alcaide acababa de morir”. Su curiosidad le hizo querer saber quién era ese poeta y desde ese momento empezó a seguirlo.

En su ya dilatada historia como poeta, se aplica que la motivación del porqué de su escritura. Es muy sencillo, escribe porque le gusta, y si la consecuencia es que alguien lea un poema suyo, tan solo con esto ya lo considera un éxito.

En la cuestión de la luz, siento no haber complacido su preferencia por la luz del otoño en noviembre al atardecer. Resultó ser la luz de una mañana de mediados de julio de esas de verano, verano. Se hacía necesario el buscar la sombra para conseguir una luz grande para evitar gestos incómodos con sombras muy definidas y densas en el rostro. En cuanto a las localizaciones, con la citada cafetería y las calles de Valdepeñas fueron entornos suficientes para la sesión… aunque tampoco hubiera estado mal en Ruidera o Fuengirola, lugares muy entrañables para él.

Antonio Ruiz López de Lerma ©Pepe J Galanes

Antonio Ruiz López de Lerma

Creo que la poesía me eligió muy temprano, cuando aún no sabía escribir, para que en ella instaurara mi refugio más íntimo. Siempre me he considerado, tan solo su amanuense, (A veces, al leer unos versos nacidos en la quietud de la madrugada, me resulta extraño reconocer que los escribí yo mismo hace unas horas).  Creo que el poema existe sin estar sometido a la limitación del papel, de la métrica, de las modas o del idioma y me elige para ponerle voz en los momentos más insospechados… Soy poeta de otoños y de ocasos, con frecuentes escapadas al tiempo que quedó prendido en los recuerdos, sobre todo cuando duele el presente.

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