Poetas con Luz AmbienteAlfredo Sánchez Rodríguez

Poetas con Luz Ambiente, Alfredo Sánchez Rodríguez

“Yo entiendo y vivo la poesía sobre todo como una forma de conocimiento interior, y desde ahí, una forma de comunicación, una forma de darte, una forma de entender el mundo, de querer entender el mundo…”

Definir este retrato, es relatar la jornada de la sesión con sus variables, incluido las variaciones de la luz que resultó ser muy cambiante.

Habíamos quedado en hacer la sesión en su pueblo natal, Castellar de Santiago, concretamente en el cortijo familiar de su familia llamado Júpiter… un entorno maravilloso.

Una vez de camino, por el tema de la meteorología me iba planteando la sesión. Era una mañana con una niebla densa que me inducía a un planteamiento “pictorialista”; imágenes suaves sin trazas de sombras. Según íbamos acercándonos a Castellar; la niebla desaparecía y el planteamiento de luz se trasladaba al otro extremo. Cielo con muy pocas nubes y luminoso; Por lo tanto sombras muy densas y definidas -cuando un nube, no daba al traste-.

Si Alfredo disfrutó en la sesión, yo no disfruté menos aprendiendo cuestiones nuevas sobre el entorno: “Cueva del Moreno” o como la llama Alfredo “Cueva de las Caras”, “el Cerro Grande”, “Punta de la Abutajarra”, “Cerro Cortao”, “Sierra del Cambrón”, “Pozo del Choto”, “Fuente de la Gatita”, “Fuente de la Rumblosa”, en fin, localizaciones e historias nuevas, que me absorbían y  aunque la cuestión no es escribir de mis impresiones, creo necesaria esta mínima información como sesión diferente.

La sesión dio comienzo en el interior de la vivienda con luces muy agradecidas de ventana. Recordando etapas de la niñez y localizaciones “culpables” de su poesía.

Ya al final, nos desplazamos a “la Cueva de las Caras”, como le gusta llamarla. Una vez allí, Alfredo oteaba el horizonte, no se si la visión de sus recuerdos, el sabor y olor de una tierra siempre presente, la admiración de la luz que creía que no íbamos a tener… no se, lo que si se, es que en momento vi que la foto era esa y no podía dejar pasar esa toma. En esa captura, se encontraban todas las conversaciones y aprendizajes de la mañana.

Alfredo Sánchez Rodríguez ©Pepe Galanes

Alfredo Sánchez Rodríguez

LA POESÍA, ESA PULSIÓN

Es difícil definir cuál es la poética personal, la forma propia de entender y vivir la poesía, porque es como intentar abordarte y definirte. Yo entiendo y vivo la poesía sobre todo como una forma de conocimiento interior, y desde ahí, una forma de comunicación, una forma de darte, una forma de entender el mundo, de querer entender el mundo: introspección y proyección hacia él desde la experiencia del propio viaje interior. Búsqueda, tránsito y regreso. Un mensaje esencial del ser. Es desnudarme. Ante la poesía, en ella, estoy yo mismo y estoy solo, buscando cómo decir cuál es mi forma de mirar y sentir el mundo que me rodea, incluido yo mismo. Creo que el poeta que lo es, es porque no le queda más remedio, y escribe para constatarse, para entenderse, para oír de ese otro yo en que se desdobla aquello que pretende confirmar o comprender, porque es esa la única manera que tiene de hacerse ver, de que los otros también le entiendan.

La poesía es una voz, es creación: estremecimiento, esencia y júbilo, también en el grito, en el tormento o en el desarraigo. Un pálpito que te gana y que buscas reproducir a través del cifrado del lenguaje, de la palabra en su más certera acepción, como canal comunicativo que nos vincula con los demás y que al mismo tiempo nos libera en un exorcismo de ida y vuelta, una retroalimentación, un camino de consuelo para ese impulso que tiene su fuente en una excitación interna (un estado de tensión percibida como corporal), dirigida a un único fin cual es el de suprimir o calmar esa tensión: esa pulsión, ese vaciado interior es para mí la poesía.

SUGERENCIA

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