Poetas con Luz AmbienteAlfonso González Calero

Poetas con Luz Ambiente, Alfonso González Calero

Poesía limpia, directa, sin artificios retóricos.

Con Alfonso “Las Meigas” se han conjurado está vez. Hacía tiempo que intentaba la realización de la sesión, una vez por el confinamiento y su residencia en Madrid, otra por falta material de tiempo antes de  la presentación de un libro de su editorial en la UCLM, la cuestión… hasta la fecha, se hizo imposible.

Esta tercera vez, recurro a la presentación de su libro de poemas, para volver a quedar, y así fue. Quedamos unas horas antes de la presentación donde estaba programada, en el Museo Municipal López Villaseñor de Ciudad Real. Empezaba aludiendo a “Las Meigas”, debido a que también en esta tercera ocasión la cita se modificó, pero para bien. Resulta que la presentación se había cambiado al Museo de la Merced, antiguo instituto Maestro Juan de Ávila, lugar en el que de 1961 a 1966 Alfonso había cursado sus estudios de bachiller y posteriormente de PREU. Por lo tanto una localización ideal para relacionar la luz del poeta con su actividad creadora.

A toro pasado, si me dieran a elegir bien la luz cosmopolita de Madrid, lugar de residencia habitual, la luz de otra residencia que también dispone en Bargas -Toledo- o esta del antiguo instituto… no hubiera dudado ni un segundo en elegir esta tercera.

Que marco más ideal, como es el claustro del museo para inscribir a Alfonso dentro de sus columnas y arcos de medio punto. Una ubicación que facilitó a que aquellos recuerdos de juventud aflorasen, así como, también los logros profesionales de toda una vida dedicada a las letras y palabras.

Alfonso González Calero ©Pepe J Galanes

Alfonso González Calero

Alfonso González-Calero García. Defiende una poesía limpia, directa, sin artificios retóricos.

Acerca de sus dos libros hasta ahora publicados han dicho:

“Su poesía se va desarrollando desde la claridad de conceptos, sin pretensiones de ser ubicada en paradigmas artificiosos o una construcción que manipule la naturalidad de su testimonio”.

Federico Gallego Ripoll

“Es una poesía de introspección meditativa que responde a las exigencias de la edad que nos alcanza”.

Francisco Caro

“Mi satisfacción de la lectura me empuja a celebrarla anticipadamente, por su autenticidad, por su honestidad, por su hondura, y por su valor poético, que le concederán el prestigio duradero”.

Santiago Ramos Plaza

“El libro es parte de un diario en el que se van recogiendo sensaciones, impresiones, con palabras inseparables de su temporalidad. El libro contiene momentos de una feliz captación del instante que nos aporta una visión poética del mundo real en el que el yo poético revela de manera directa la personalidad del autor. Y, por el carácter de confesión que tiene el libro, dicho yo es manifiestamente inseparable de la personalidad del autor, y se deja constancia de esta identidad”.

José Corredor Matheos

“Aconsejado por esa máxima poética no escrita de que Menos es más, el poeta ha sabido desnudar al conjunto de cualquier poema innecesario, hasta formar un todo armónico y homogéneo, donde el paso del tiempo (esos treinta años aquí contenidos) no parece apreciarse en la construcción y contenido; lo cual no significa que de principio a fin no se note una evolución manifiesta, pero, acaso, tal se observe más en el fondo que en la forma”.

Antonio del Camino

“Además, es tan limpio como difícil, quiero decir, sin florilegios, algo muy complicado cuando se escribe poesía. Que se oiga la voz, la voz profunda, y escuchemos las grandes verdades y las pequeñas vicisitudes del ser humano en general”.

María Muñoz

“Un hermoso libro que nos permite apreciar esos susurros tras la niebla”.

Miguel Galanes

“….. en imágenes muy expresivas y sintomáticas (pinchazos, aguijones) o en la desgarradora y acertada imagen de esas “uñas que crecen hacia adentro…” ; signos todos ellos de una visión del mundo escéptica y desolada, sometida a una “presión glacial” que se transforma en continuos reflejos de la angustia, de la duda y el miedo, del hastío o el cansancio vital, y donde a  veces, para evitar la opresión, se siente esa necesidad de encontrar un mapa, un árbol o una roca, algo donde apoyarse.

Pedro Antonio González Moreno

El libro es un acierto poco habitual por su calidad con lo que uno recibe.

Antonio Martínez Sarrión

“Me conmovió, sobre todo, el debate que el libro lleva inscrito entre el tiempo y la palabra, el silencio y la palabra, el tiempo y el silencio”.                        

Miguel Casado

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