Poetas con Luz AmbienteTeresa Sánchez Laguna

Poetas con Luz Ambiente, Teresa Sánchez Laguna

“Yo recibí el don de leer e interpretar las palabras cuando ya había sobrepasado con creces la niñez y la pubertad. Pronto tuve que empezar a trabajar y me fue negado el poder asistir a la escuela, pero mi ansia de saber hizo que, poco a poco fuese conociendo las letras y su significado.”

Cuando me es posible, prefiero haber leído antes las diferentes poéticas, así como, en el caso de no conocernos -poeta y fotógrafo- y aunque sea por vía telefónica, poder entablar una mínima conversación sobre cuestiones diferentes que puedan surgir… siempre con la idea de poder intuir la localización e iluminación que se me presentará.

Con Teresa reconozco que ya tenía el “moodboard” –herramienta con la que avanzamos o arrancamos un proyecto o sesión– muy elaborado. Craso error; su poética me llegó dos días antes de la sesión y me cambió por completo, el planteamiento de la idea originaria, al leer el párrafo con el que hago la entrada a su publicación.

La idea de la localización e iluminación, dieron un giro de 180º. Estuvimos en la que tenía establecida… “una churrería a la que asiste cotidianamente, observa y escucha a la gente”. Pensé que esa no era su luz; su luz, tenía que ser dura, al igual que toda una vida. Aún no siendo la mejor luz para el retrato, por cuestiones muy evidentes –sombras muy densas y definidas, potenciación de volúmenes y texturas, ojos empequeñecidos… – y sobre todo, a las 11:50 a.m. Tal vez en esta ocasión, si que he intervenido con el beneplácito de Teresa, pero lo vi tan claro; que no podía dejar de proponerle el motivo de la elección de esa luz tan complicada para un retrato, sobre todo para una mujer.

La luz de Teresa, es la luz que ilumina la dureza de una niña del barrio del Lucero en Valdepeñas; que a los 16 años descubre las fotonovelas de “Corín Tellado” y “ansía saber, que hablaban los dibujos”. La curiosidad de querer saber lo que allí se decía, hace que el poco tiempo que le quedaba después de trabajar, lo aprovechase en aprender a leer y escribir… a  “conocer las letras”.

Teresa Sánchez Laguna ©Pepe J Galanes

Teresa Sánchez Laguna

La expresión poética es esencial en la vida de cada ser humano, es sentir que la vida adquiere sentido. Es el vuelo de la imaginación hacia la realidad que nos envuelve cada instante. No hay una ruta exacta para alcanzar su vuelo, ni un único sentir, pero el deseo de formar parte de Todo lo que conforma el Universo, te hace descender, como a Dante, hasta los mismos infiernos en busca del amor, la belleza y/o la tragedia, para convertir ese deseo en un rito, en un abrazo o en un sueño compartido. Es un respirar hondo dejando que los “pliegues” del alma se relajen y se abandonen a los impulsos y las ansias de la palabra que, a trompicones,  asoma intrépida, sinuosa, atrevida  o añorante por el perfil de los labios que pugna por desangrar la vida en cada silaba y el corazón, palpitante, se adueña de cada latido, de cada pasión, pues como la música, la poesía aprovecha claves para arracimar el alma con su sonoridad, permitiéndonos viajar a través del tiempo y del espacio de los sentimientos.

La poesía es esa voz que nos nace desde lo más recóndito del alma; es lo que ensancha el corazón o lo empequeñece cuando llora la sangre.

Poesía son las imágenes que guardo indelebles en la memoria de mi infancia cuando recorría los caminos con pies descalzos por la huerta que me vio nacer.

Yo recibí el don de leer e interpretar las palabras cuando ya había sobrepasado con creces la niñez y la pubertad. Pronto tuve que empezar a trabajar y me fue negado el poder asistir a la escuela, pero mi ansia de saber hizo que, poco a poco fuese conociendo las letras y su significado. Fue duro el camino del aprendizaje hasta llegar al día de hoy con el deseo intacto por seguir aprendiendo, descubriendo la magia de cada palabra arrancando un trozo de voz para dejarla impresa en cada verso escrito y así, dar forma a cada color imaginado del arco iris; pues cada verso es un abrazo que calma, una sonrisa que enjuga lágrimas, una ráfaga de luz iluminando la noche.

Al igual que la palabra es la fuerza que me impulsa:

Me sorprendiste en la noche/ y en la claridad del día/ te arracimaste en mi pecho/ cuando la luz se perfila… (Fragmento de un poema dedicado a la palabra), así, las imágenes captada con el ojo avizor de mi cámara, son poesías que danzan con la realidad que se muestra ante ella dejando al descubierto lo que se oculta a los ojos de los otros.

Mis versos están teñidos del azul añil de esta tierra que me enseñó a crecerme ante la cruel realidad de la escasez absoluta de recursos y el analfabetismo.

Mis versos están preñados del dolor, de la esperanza, de la realidad que me circunda y de la luz con la que llena cada instante mi necesidad de alzar la palabra sobre el horizonte.

Aprendí a base de tesón y empeño, pues siempre tuve hambre de aprender.

Mi poética es solo un suspiro, un instante desde donde se deshoja la Vida en silencio sobre el alfeizar del sol del olvido, haciéndose la luz cada vez que la palabra viene a visitarme atravesando el eco de la noche llenando de claridad mis horas.

SUGERENCIA

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario