Poetas con Luz AmbienteRamón Aguirre | Poetas con Luz Ambiente

Poetas con Luz Ambiente, Ramón Aguirre

Me dedico a escribir versos cuando las palabras flotan y las tengo que apresar con la tinta fresca, sobre el níveo folio, antes de que se pierdan en el vacío de la nada.

El día anterior a la sesión y hablando por el teléfono, dudábamos si la sesión sería en exterior o interior, y si tendríamos que utilizar paragüas, debido a que la previsión metereológica daba lluvia. Resultó un día muy luminoso y frío.

En la espera de que llegara junto a su perro Winter, -había salido para cumplir con la obligación que todo dueño tiene con su mascota -puedo dar fe, que la mañana era como cuento.

Con un café de por medio hablábamos de Winter, de su inicio en poesía, del recuerdo que a sus 12 años, escribe una poesía y su hermana le plantea la duda, sobre si la había escrito él o la había copiado.

En fin, en la tertulia con el café decidimos hacer la sesión en su piso, la luz del exterior era muy dura y siempre repercute en el gesto de manera poco agradable, sin hablar del frío del día.

La luz que encontré, es la lógica de un piso con diferentes rincones en los que poder hacer uso de diferentes calidades. El salón, al que le podría adjudicar el sobrenombre de usos múltiples, en el que podía aprovechar diferentes atrezos, como si de una producción editorial se tratara… biblioteca, aula en la que imparte las clases de su academia, despacho donde prepara su trabajo y su quehacer literario…

Al final me acabo decantando por el retrato, en el que se recogen diferentes elementos que pueden definir su manera de ser, o al menos de la impresión que entendí que es. La iluminación, la luz de ventana que tanto me gusta.

Ramón Aguirre ©Pepe J Galanes

Ramón Aguirre

Me dedico a escribir versos cuando las palabras flotan y las tengo que apresar con la tinta fresca, sobre el níveo folio, antes de que se pierdan en el vacío de la nada.

Y sé, desde hace ya un largo evo, que de ahí no podrán escapar, sólo aguardan a que el loable lector de poesía los haga retomar el vuelo, esta vez en su ávido intelecto.

Intento volcar la brisa del futuro o del pasado con mis letras, lo que siento, lo que nace de mí, lo que las musas de lo etéreo comparten conmigo desprovisto de artificios y diatribas.

Después, los poemas retoman su rumbo y los lectores los acogen en su regazo, interpretando lo que de ellos aflora en sus conciencias. Lo que el tempo atemperado del poeta les incita en el devenir de sus pasos sigilosos.

Y así, es como tratamos de aprehender los sueños, desde los más pequeños hasta los más acrecentados, queriendo dar siempre el máximo, anhelando estremecer o tocar la fibra más sensible al exigente y perspicaz receptor de nuestros versos.

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